jueves, 8 de agosto de 2013

Ledecky y Sun Yang: nadando hacia la leyenda





                                                Foto: www.sportige.com

El pasado domingo acabó en Barcelona el Mundial de Natación. Y de la piscina del Sant Jordi han salido dos dominadores en la larga distancia. Las pruebas del fondo en el agua tienen dos nuevos reyes y parece que lo van a ser durante mucho tiempo. De momento, son “simplemente” estrellas. Si no se pierden por el camino, pueden llegar a ser leyendas de la natación. 



Katie Ledecky nació el 17 de marzo de 1997, en Washington. Sí, han leído bien, de 1997. 16 años tiene. Con esa tierna edad en la que la mayoría estamos alelados, creyéndonos los reyes del mundo sin serlo, Katie Ledecky se ha dedicado a hacer historia en el Palau Sant Jordi de Barcelona y se ha puesto una corona en la cabeza que a ella sí que le corresponde. 

Oro mundial en 400, 800 y 1500 metros libres. Una hazaña que solo había logrado la alemana Hannah Stockbauer (curiosamente también en Barcelona, en el 2003) desde Fukuoka en el 2001, cuando se incluyó el 1500 en el programa de los mundiales. Aunque, eso sí, Ledecky quedará como la más joven en conseguirlo.

Más allá de sus tres oros, lo mejor de Ledecky no es el qué ha hecho. Es el cómo. Batiendo dos records del mundo (en dos finales) y con la sensación de que domina los tiempos de una manera magistral. Puede triturar a sus rivales desde la salida, como en el 400, o, como en las dos distancias más largas, aguantar a la rival de turno (Lotte Friis en este caso) y vencer en el sprint final. 

                                              Foto: www.centraldeportiva.com     

En la distancia más corta de sus tres oros, la joven norteamericana no batió el récord del Mundo, pero se convirtió en la segunda mujer de la historia en bajar de los cuatro minutos. La otra nadadora que lo ha hecho fue Federica Pellegrini (poseedora del récord mundial), aunque con el matiz de que la italiana lo hizo en la era de los bañadores de poliuretano. 

Una carrera histórica

En el 800, Ledecky batió su segundo récord del mundo, en una carrera en la que fue de menos a más. O, bueno, ella fue a su ritmo de apisonadora, pero Lotte Friis trató de vencerla haciendo 600 metros por debajo del récord del mundo para luego sucumbir ante Ledecky. Como en Londres. Y como aquí en el 1500.

Un 1500 en el que la americana directamente se disfrazó de extraterrestre. O de “Dios jugando a ser nadadora” adaptando y tomándole prestada la frase al mítico Larry Bird.  Antes del 30 de julio de 2013, la mejor marca de la historia de esa distancia eran los 15:42.54 que acreditó Kate Ziegler en el año 2007.  Desde ese día, esa marca ya no es más que un recuerdo.
  
                                             Foto: www.aztecadeportes.com

Curiosamente, Ziegler es la respuesta de Ledecky a la pregunta sobre su ídolo. Y a su mito le quitó ese rincón en la historia que es siempre un récord mundial, en una carrera en la que de nuevo ella y Friis fueron las protagonistas.

Tras quince minutos de esfuerzo, en los que fue por detrás de la danesa durante un kilómetro, a Ledecky le quedaba un cambio brutal de ritmo para vencer y dejar la marca mundial en 15:36.53. Seis segundos de rebaja sobre la marca de Kate. Un segundo por cada año de vigencia del récord. Una carrera de otro planeta. 

Sun Yang: el arte de nadar

Que sea de más allá de las fronteras de la tierra sería una explicación coherente para hablar de Sun Yang. El chino (Zhenjiang, 1991) ha hecho exactamente lo mismo que Ledecky: oro en las tres pruebas de fondo. Y, como con la adolescente norteamericana, impresiona más el cómo lo hace que el hecho de ganar.

Lo del asiático va más allá de la estrategia. Sun gana exactamente como quiere y cuando quiere. Es tan fácil como eso. La superioridad sobre sus rivales es insultante. Si quiere irse desde el principio se va, si desea esperar y arrancar a falta de 200 metros lo hace. Y si quiere batir records del mundo, no desperdicia la ocasión.

                                      Foto: www.swimmingworldmagazine.com

Pero con Sun, lo que más llama la atención es la estética. Hay determinados deportistas a los que es un placer verles hacer lo que hacen. Son distintos. Y Sun es uno de ellos. Él no nada, él se desliza sobre el agua. Suavemente. Visualmente parece como si no le costara ningún esfuerzo. Sun Yang convierte en arte la natación. 

Para el ojo no experto, como el de que escribe estas líneas, se hace raro ver a un nadador que nade “bonito”. Pues con Sun uno tiene esa sensación. Ver una prueba de 1500 metros en natación, sabiendo de antemano quien va a ganar, es una de esas cosas que ponen a prueba a un aficionado. Pero de momento ya no será así.

En el 1500 de Barcelona Sun jugó con Ryan Cochrane hasta que decidió ganar. “Metiendo pies”, como dicen los que saben, en los últimos largos dejó de haber carrera. Lo mismo que hizo en el 800. Sun simplemente quería ganar el triplete. Ser el primer hombre que lo consigue desde ese mito australiano que es Grant Hackett. Las marcas, para otra ocasión.

Pero, a pesar de sus tres oros, lo mejor de Sun en Barcelona fue, sin lugar a dudas, la maravillosa última posta que nos regaló a todos en el 4x200. Lanzándose a la piscina en quinta posición, a dos segundos de Francia y de Japón, que se estaban peleando por el bronce, Sun hizo un estratosférico parcial en el que le dio el bronce a su país.


                                                  Foto: www.shanghai-fina2011.com

En esos cuatro largos, el chino paró el crono en 1:43.16. Una marca, para poner la gesta en la dimensión que se merece, un segundo mejor que la de Yannick Agnel (1:44.20)  en la final del 200 libres. Esto es especular mucho, porque implica nadar otra prueba más, pero quizá Sun podría hacer el poker de oros en Río de Janeiro si se lo propusiese.

Katie y Sun, dos auténticos prodigios de la natación del fondo. Con permiso de Missy Franklin, las dos grandes estrellas de los mundiales de Barcelona que acaban de terminar. El presente y el futuro son suyos.  La leyenda les espera. Y nosotros que lo vamos a disfrutar. 


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