martes, 29 de enero de 2013

El míto Celtic: Red Auerbach


*Nota: Casi todos los datos y citas de este artículo están sacados del libro “La Leyenda Verde: Historia de los Boston Celtics” escrito por Antonio Rodríguez y Juan Francisco Escudero.

Una mañana como cualquier otra, en la década de los ochenta, un hombre está sentado en el restaurante Legal Seafood de Boston. Como solía hacer, en un momento de la velada encendió un puro y comenzó a fumar. Una camarera llamó su atención.

-“Lo siento señor. Pero en este establecimiento no se puede fumar. Lo dice en la carta”

-“Echa un vistazo a la carta otra vez”. Respondió el hombre.

- La camarera miró la carta y leyó: “Está prohíbido fumar en este local…excepto para Red Auerbach”.
 


 
Hay muchas opciones de presentar al que ha sido, es, y será la persona más importante de  la historia de los Boston Celtics, pero con ésta se comprueba que todo lo que realizó para los Celtics Arnold Jacob “Red” Auerbach fue incluso más allá de las canchas del viejo Garden de Boston. Era todo un icono en la ciudad de Boston. Estamos hablando de un hombre que ha participado en 16 de los 17 anillos de Boston ya sea como entrenador, General Manager o Presidente de la franquicia. Es decir, Auerbach visto crecer a una de las más grandes franquicias de la historia del deporte en Estados Unidos desde los cimientos.

“Red” llegó a los Celtics en el año 1950, de la mano del entonces dueño Walter Brown. Auerbach no era un novato, ni mucho menos, ya que había entrenado a los Capitols de Washington anteriormente. Llevando al equipo capitalino incluso a una final de la NBA, en el año 1948, final que acabaría perdiendo ante los Lakers (que vivían entonces en Mineápolis), como si fuera el prólogo de un libro que se acabaría llevando a Massachussets, que empezó a escribir de su puño y letra y que, para suerte de todos a los que nos gusta la NBA, no acabará jamás.
 
foto: www.sportsillustrated.com
 
Auerbach es el responsable directo de la mayor dinastía de la historia del deporte americano, los Celtics que ganaron 11 anillos entre 1957 y 1969. El equipo que consiguió desquiciar al “mayor espécimen físico” que Auerbach conoció: Wilt Chamberlain. El de Brooklyn, de una manera u otra consiguió que todos los míticos nombres que van asociados al “Celtic Proud” vistieran el verde de Boston: Cousy (que llegó casi de rebote a los Celtics), Sam y K.C Jones, Havlicek, Russell (al que firmó tras una mala actuación fiándose a ciegas de su palabra), Tom Heinsohn o el primer y mítico Big Three formado por Bird (del que dijo, la primera vez que le dio, que “ese muchacho vale cada centavo que le paguemos”) Parish y McHale. Todos jugaron para Red y todos ganaron para Red.

Red escoge a Chuck Cooper

Pero Auerbach era algo más que un simple entrenador de baloncesto. Auerbach llegó a los Celtics en una época en la que el problema de la discriminación racial era aún muy latente en la sociedad estadounidense.  Y los jugadores de baloncesto no escapaban de ello. En esa época autobuses, hoteles, estaciones de tren, restaurantes y casi cualquier aspecto de la vida de la época en el que piensen hacía distinciones entre blancos y afroamericanos para favorecer a los primeros. Pues bien, en ese contexto, Auerbach fue el primero en escoger en un Draft a un jugador afroamericano, Chuck Cooper, en el verano de su llegada al equipo. No sería el único que lo haría en aquel Draft, ya que Knicks y Capitols firmaron a Nate Clifton y Earl Lloyd respectivamente, pero él fue uno de los primeros en potenciar la igualdad racial en la liga. Su argumento para elegir a Cooper es tan claro como sintomático de un hombre de una mentalidad mucho más abierta. Cooper era lo que el equipo necesitaba y por Red “como si llevaba falda escocesa”. Hoy en día es algo normal y lógico no fijarse en el color de la piel, pero entonces si que se miraba. Por eso, aún con lo extravagante de la argumentación de Red, es digno de mención este hecho.

Y Auerbach ha sido tan importante que hasta el icono de los Celtics tiene que ver con su figura. El duende de la mitología gaélico-irlandesa llegó a los Celtics el mismo año de la llegada de Auerbach y no, no es casualidad ya que el encargado de diseñar el símbolo más reconocible de un equipo de la NBA fue Zang Auerbach, hermano de Red. Esto no deja de ser una anécdota, pero también describe a las claras de quién estamos hablando. Todo ha pasado por sus manos en los Celtics en algún momento, hasta cosas a priori menos importantes.

¿Y se preguntarán que por qué he iniciado el texto con la anécdota del puro? Pues porque el señor Auerbach tenía la tradición de encenderse un puro cuando conseguía algún gran éxito. Hecho que le llevó a engendrar algunas iras (sobre todo desde Los Ángeles) pero que es uno de los símbolos más recordados del hombre que llevó a los Celtics a ser la mejor franquicia de la NBA.

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