martes, 11 de diciembre de 2012

La NO magia de la Copa


Hoy comienzan los octavos de final de la Copa del Rey y, como siempre por estas fechas se empezará a hablar del torneo del K.O. Yo, desde este rincón quiero hacer una reivindicación ¡la copa a partido único! Porque la Copa a doble partido es un invento que solo es atractivo desde el punto de vista de las televisiones, que son las que siempre acaban haciendo caja con todo. Salvo sorpresa mayúscula, ¿donde está la emoción en el Córdoba-Barça (por ejemplo) cuando en un mes hay un partido de vuelta en el Camp Nou?


Voy a ir más allá. La Copa debe copiar el modelo de la F.A Cup inglesa. Nada de sorteos dirigidos, todo el mundo en el mismo bombo y si cae en primera ronda un Madrid-Barça pues a jugarlo. Y si unas semifinales las acaban jugando dos equipos de segunda división, pues bienvenido sea. Porque realmente, para los equipos pequeños, la Copa solo tiene el atractivo de que les toque Madrid o Barça en las primeras rondas para sacar dinero por las entradas. O si no ahí está el ejemplo del Córdoba-Barça, que ha cambiado el orden de la eliminatoria para que se puedan poner los precios que se han puesto en el partido del Arcangel.
 

Alternativas económicas las hay. No sería tan descabellado compartir dinero de taquillas, o establecer porcentajes (casa-fuera, segunda-primera) o unos derechos de TV independientes y equitativos para esta competición. Son solo tres opciones, no creo yo que tan imposibles. Incluso los grandes ganarían más así, porque ya me dirán ustedes la  caja que hicieron Madrid y Barça ante Alcoyano y Alavés.

Pero claro, vivimos en un fútbol en el que importa más el dinero que el deporte en sí. La Liga ya está destruida hasta nuevo aviso y la Copa lleva algunos años en ese sendero. ¿Nadie se acuerda de ver caer al Madrid en Toledo? ¿O al Barça en Figueres? Es cierto que es difícil de hoy en día pero imagínense mañana un Córdoba-Barça o un Celta-Madrid con el olor de una final. Y eso hablando de los grandes, que entre equipos de potencial más parecido la emoción sería máxima. Y encima se aliviarían fechas al calendario, cosa que no vendría nada mal tampoco.
 

En definitiva, esto es un imposible (o al menos un improbable) en estos tiempos. Si algún día el fútbol vuelve a imperar sobre el dinero y las televisiones, es posible que disfrutemos de una competición que podría llegar a ser tan bonita o más que la Liga.

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