sábado, 11 de agosto de 2012

La gran batalla (segunda parte)


Foto: http://www.madridya.es

El domingo, a eso de las 18:00 (algo más si hay prórroga), el North Greenwich Arena de Londres le dará al mundo un nuevo campeón olímpico. Un campeón que va a salir de un partido que es una reedición de lo acontecido en Pekín hace cuatro años. En Londres, mañana, se verán las caras España y EE.UU. En lo que va a ser la segunda parte de la “Batalla de Pekín”.



Este choque es realmente algo más que un partido por el oro olímpico. Es el enfrentamiento entre los dos modelos de baloncesto que imperan en el mundo. España por el bloque FIBA y el bloque NBA bajo la bandera de los Estados Unidos. La selección española lleva 11 años estando en “la pomada” en cada competición que ha participado. Hagan memoria: Eurobasket’01, bronce; Mundial’02, quinta; Eurobasket 03, plata; JJOO Atenas’04, cuartos de final, Eurobasket’05 cuarto puesto; Mundial’06 oro; Eurobasket’07, plata; JJOO Pekin’08, plata; Eurobasket’09 oro; Mundial’10, cuartos de final y Eurobasket’11, oro. Es decir, tres oros, tres platas y un bronce en los últimos siete campeonatos. E incluso se podrían matizar algunos de los “malos resultados”. En Belgrado, en el año 2005, una canasta de Nowitzky a falta de cuatro segundos apartó a España de la final. En Atenas un gran Marbury nos echó de la cita olímpica y en Turquía ese triple de Teodosic desde 10 metros en la cara de Garbajosa nos impidió revalidar el título mundial. Todos estos resultados, más que para hacer un homenaje o dejar claro lo qué ha hecho este equipo, dejan a las claras sin necesidad de explicación qué equipo ha dominado el basket FIBA en la última década.

Porque será la segunda vez seguida que España represente al Mundo FIBA a pelearse contra ese imperio baloncestístico que son los Estados Unidos. Los americanos llevan nada más y nada menos que 16 medallas olímpicas, 13 de ellas de oro, y las han conseguido derrotando a todo el que ha osado ponerse en su camino para discutir la supremacía del modelo americano (universitario o profesional) del juego. La URSS y Yugoslavia principalmente (y posteriormente los estados que quedaron de sus disgregaciones) han plantado cara a Estados Unidos durante toda la era moderna de los juegos olímpicos. De los 13 oros americanos, 9 han sido contra estos países. Y solo la extinta Unión Soviética (1972 y 1988) y Argentina (2004) han sido capaces de vencer a Estados Unidos cuando había metales en juego. 

Una nueva era

Pero en este inicio del nuevo milenio Estados Unidos se las ha tenido que ver con España en su camino al oro. En Atenas fue en cuartos, con una España que ya ganaba metales en el Eurobasket pero que aún mostraba cierta inexperiencia y estaba quizás aún debajo de Argentina en prestaciones. Con un equipo con menos estrellas que el actual, fue una descomunal actuación de Stephon Marbury (31 puntos) la que dio la victoria a Estados Unidos ante el equipo que entrenaba el ahora comentarista Mario Pesquera. Un partido en el que estuvo LeBron James, y no anotó, por cierto. Pero el duelo de los duelos, la “primera gran batalla” tuvo lugar en Pekín. El partido quedó grabado en la memoria de todos como el día que pudo ser y no fue. Aquella plata que no fue plata si no oro blanco. Aquel día en el que la “Generación de oro” del baloncesto español se ganó, para siempre, el respeto del mundo de la canasta. En uno de los mejores partidos de la historia (NBA aparte). Desde aquel día en el ambiente ha quedado una sensación de revancha. Una sensación palpable en jugadores, cuerpo técnico y aficionados que ha hecho que haya más presión de la necesaria. 

Foto: http://4.bp.blogspot.com

Aún así, España ha llegado a la final (de que Estados Unidos llegaría no había duda) y mañana podremos ver la segunda parte de la gran batalla. Por jugadores, en ambos conjuntos se puede decir que está el núcleo duro. En España repiten seis jugadores y en Estados Unidos cinco. De aquel “Reedem Team” no están Reed, Prince, Kidd, Boozer, Bosh, Wade y Howard (los tres últimos por lesiones o descanso), mientras que en España no están Ricky, Raúl López, Berni, Garbajosa, Mumbrú ni el eterno capitán Carlos Jiménez. ¿Y qué ha cambiado entonces? Pues sinceramente USA es mejor equipo del que era entonces y España si bien no es peor, ha llegado a la cita en peor momento. De los jugadores “franquicia” españoles, solo Gasol está a su verdadero nivel. Y ni tan siquiera puede mostrar su mejor nivel ya que las defensas se cierran en torno a él más de lo aún habitual ante el mal torneo exterior de los nuestros. La segunda parte ante Rusia debe servir para que Calderón, Rudy o Marc Gasol hayan recuperado parte de la confianza perdida durante el campeonato. Porque seamos claros, España no ha hecho un gran campeonato. No es el equipo que llegó a la final de Pekín borrando del mapa a Croacia en cuartos y ganando más apretado pero con inmejorables sensaciones a Lituania en semifinales. 

Pero no todo es malo, hay algo en lo que se ha ganado en cuatro años: competitividad. Solo esa palabra (por no llamarlo huevos, que por escrito queda mal) explica que España levantara ante Rusia el partido de semifinales o el último cuarto ante Francia en los cuartos de final. Lo que los chicos de Scariolo han hecho es competir, tirar de galones y de experiencia y ganar. Qué es de lo que se trata este juego, de ganar. España, con un campeonato irregular coronado, eso sí, con 20 maravillosos minutos de juego ante Rusia, ha llegado hasta la final. Ahora la pregunta es ¿basta con eso para vencer a Estados Unidos?

Decir que este equipo soporta, e incluso gana, comparaciones (estadísticas) con el genuino Dream Team es una respuesta a esa pregunta. O decir  que Kobe Bryant, LeBron James, Carmelo Anthony y Kevin Durant comparten equipo podría ser otra. O que, para aquellos que apelan a la zona, esta selección tira más de tres que de dos (con gran acierto) otra. Son maneras eufemísticas de responder a esa pregunta. Yo no voy a decir tajantemente que no (esto es deporte, aquí todo puede pasar), pero si que sería realmente una gran (y grata) sorpresa que España se colgara el oro el domingo.

Foto: bp.blogspot.com

Estos tipos simplemente te aniquilan. Ellos imprimen un ritmo (a unos 110 puntos, más o menos) y te invitan que les sigas hasta donde llegues. Es un equipo que se permite el lujo de dar los minutos de la basura a James Harden (quien haya visto a OKC entenderá esta afirmación) y sobre el que no hay defensa posible. A ratos se atascan en la zona, es cierto, pero solo son ratos. En individual ni se menciona el asunto. Y encima defienden como si les fuera la vida en ello en los momentos claves.

Y no voy a decir nada más de los americanos, que no quiero deprimir a quien llegue hasta aquí. ¿Cómo se gana a estos tíos? Pues creo que el tópico de “hacer nuestro mejor partido y ellos su peor” aquí viene al pelo. En realidad España tiene que hacer el mismo partido que en Pekín. Es tan simple como eso, rozar la perfección en una cancha de baloncesto. Y luego esperar que los triples contra zona no entren, que ninguna de sus estrellas esté bien en el 1vs1, que no roben balones, que no corran…en definitiva esperar y esperar.

Qué si, y ya acabo, en condiciones normales Estados Unidos ganará nueve de cada 10 partidos a España (quizá más), pero si esta generación se merece algo es que se les conceda el derecho a creer en la victoria. Yo solo tengo clara una cosa, no va a ser una paliza. España no va a permitir que lo sea. Va a haber partido hasta entrado el último periodo del mismo. Y una vez ahí, Gasol, Rudy, Navarro, Marc y Calderón van a vender muy cara su piel.

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