jueves, 21 de junio de 2012

El día "L"

Posiblemente sea de las noticias deportivas más esperadas en la última década. A la altura de la décima Copa de Europa del Madrid de fútbol (si eres seguidor del club blanco). Una noticia en la misma medida que otras hazañas ya pasadas como los ocho oros olímpicos de Phelps en Pekín, el sexto Tour de Francia de Lance Armstrong o el hecho, porque no, de que los españoles viéramos, al fin, ver a nuestra selección de fútbol ganar un gran título internacional. Cada uno que le dé a estos acontecimientos la importancia y el orden que le plazca y que juzgue si de lo que se va  a hablar aquí puede entrar en esta enumeración. O que le añada hitos que no se han nombrado aquí. Una cosa está clara, hoy puede que sea el día que todo el mundo NBA  espera (o teme) desde el pasado 26 de junio de año 2003 cuando David Stern pronunció aquello de: “With the first pick in the 2003 NBA Draft, the Cleveland Cavaliers select LeBron James”.



Porque hoy, 21 de junio de 2012, es el día en el que LeBron James puede proclamarse campeón de la NBA. Ocho años y 360 días después y tras completar 803 partidos en la mejor liga de baloncesto del Mundo, LeBron Raymond James está a tan solo 48 minutos de lograr su sueño. Solo cuatro cuartos (si no hay prórroga) le separan de silenciar todo aquello que se lleva diciendo de él durante todos estos años: Que si es solo físico, que si es un arrogante (aún más desde todo el tema de “The decisión”), que si en los “clutch time” se arruga, que si no consigue refrendar en títulos sus galardones individuales. En definitiva es la hora de que el rey se corone.

Una corona que sería con todos los rubíes (rojo Heat) que entren en los seis kilos y medio de aleación de plata recubiertos en oro de 24 kilates del Larry O’Brien Trophy. Porque de una cosa no hay duda, si se confirma esta noche en el American Airlines Arena de Miami el anillo de LeBron, será, valga la redundancia, y con mayúsculas: EL ANILLO DE LEBRON JAMES. Porque estos Miami Heat han pasado en apenas dos campañas a ser el Miami del ‘Big Three’ a ser los Heat de LeBron James. Si el año pasado hubiera logrado el anillo se hubiera dicho que todo hubiera sido fruto de la alianza entre tres megaestrellas de la liga y se le hubiera restado importancia. Este año esa afirmación poco sentido tiene. Bosh ha estado lesionado ronda y media de Playoff y su papel en estas finales no está siendo demasiado relevante, excepción hecha (no había otro momento) que su batería de triples a Boston Celtics en el sexto partido de las finales del Este. Mientras Wade, por su parte, lleva una postemporada apareciendo y desapareciendo de manera alarmante. Y es que, realmente, más que los puntos de Wade (casi normales por su clase) han sido los secundarios (Battier, Chalmers, Cole, los triples de James Jones y Miller) los que han respondido en los momentos (pocos) en los que James no tenía su partido. Pero entre todos estos incluido ‘Coach Spo’, al que Rivers le dio un baño en las finales de conferencia, el Capitán General ha sido el 6 de Miami Heat.

La mirada asesina



No quería focalizar demasiado en números los Playoff de LeBron James. Ni su carrera. El que quiera que entre en la web oficial de la NBA, y juzgue. Solo un par de menciones numéricas. Primera, el de Akron ha mejorado este año en Playoff sus números respecto a su primera postemporada en Miami en 6.8 puntos, 1.3 rebotes y 0.2 robos. Y Segundo los 29.3 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias que está promediando James son los mejores números de sus tres finales. Acabando así con el mito de que en las Finales se arrugaba.

Y hasta aquí los números. De ahora en adelante, sensaciones. Y para situarse hay que viajar hasta hace apenas 16 días. En la fecha en la que los Celtics de Rondo, Garnett y compañía ganaron en Miami y viajaron a Boston con la intención de finiquitar la serie en el Garden. Entonces llegó el día en el que LeBron James se elevó al Olimpo, ese Olimpo en el que hoy puede que tenga una silla para siempre. Ese día en Boston, el de Ohio hizo una actuación memorable, metiendo todo lo que tiraba. Silenció el Garden y llevó a Miami a la segunda final seguida. Estamos hablando del TD Banknorth Garden, pero que aquel día y en esa serie recordaba más al viejo Boston Garden. Y lo hizo con una mirada que da miedo, y que mantiene desde entonces. LeBron tiene estos días ese algo en la mirada que yo solo le he visto a Kobe Bryant (lo siento, soy joven, no he visto a Jordan en directo). Lo que separa a los cracks de los que quieren hacer historia.


Pero no solo son esos ojos de ganador. Es la actitud en la cancha y fuera de ella (cero pegas posibles). La manera de liderar a su equipo en todo momento. El hecho de superar su miedo (o lo que fuera) a los momentos finales de los partidos decisivos. Aquí quería hacer un aparte, porque en este sentido LeBron ha mostrado cierta madurez. Ha aprendido que si no es a base de tiros lejanos, a base de penetraciones y forzar faltas también vale sumar en estos momentos calientes. Lejos están quedando los 3 puntos de media en los últimos cuartos de las finales del 2011. Y también en defensa, ya que James está defendiendo a Durant en las finales y eso es una tarea muy difícil (posiblemente la más difícil que puede haber en la NBA ahora mismo). Y lo hace de la misma manera que secaba a Melo en primera ronda o a Pierce en la final del este. En defensa y en ataque es el dueño de Miami Heat.

Y  no cierro este artículo (de opinión, dato importante) sin olvidarme de decir una cosa. Igual este texto se queda en nada. Puede que Durant y los suyos espabilen de una vez y dejen de ser unos niños para convertirse en hombres que están jugando unas finales de la NBA.  Puede que los Thunder sean el primer equipo en la historia que remonte un 3-1 en contra. Potencial tienen para ello. Si Harden deja los nervios de lado, si Westbrook es siempre el ejecutor sin locuras del cuarto partido, si Ibaka también se serena o si Durant deja de jugar con miedo a las faltas, OKC puede levantar el Larry O’Brien Trophy el próximo martes. Yo, sinceramente, no lo creo. Demasiadas condicionales. Aún acabando cojo el último partido LeBron James sabe que esta oportunidad es una oportunidad de oro, que debería volverle pero que puede que no lo haga. Esto es NBA, nunca se sabe. Eso sí, si LeBron gana nadie debe ponerle escusas. No vale ni que D-Rose se lesionó, ni que los Celtics pagaron su veteranía y los Thunder su juventud. Ni siquiera que es año de Lockout. Sería el 2012, el año del anillo de LeBron James.

1 comentario:

  1. HOLA!!
    Soy Vince, y te escribo para invitarte a conocer mi nuevo blog de baloncesto BASKET VINCE. Seria buena idea si enlazaramos nuestros blogs para ganar lectores.
    http://basketvince.blogspot.com.es/
    Muchas gracias!

    ResponderEliminar