miércoles, 18 de enero de 2012

Ricky Rubio: Callando bocas

Desde que hace algo menos de un mes diera comienzo en el Madison Square Garden la temporada 2011-2002 de la NBA se han jugado 199 partidos en los que han pasado muchas cosas. Desde lesiones (Randolph, Rose, Curry, Horford, entre otros) hasta comienzos desastrosos de algunos equipos (Dallas, Celtics) y la confirmación de otros de que lo del año pasado no fue flor de un día (Oklahoma, Chicago). Está siendo un inicio de campaña en el que Kobe se está poniendo un disfraz de superhéroe que tenía guardado desde que llegó Gasol a los Lakers, en el que el “hermano pobre” de L.A está asomando la cabeza después de toda una vida a la sombra del oro y púrpura, o en el que los Beach Boys de Miami están mostrando al mundo que han empezado un paso por delante de todos a pesar de alguna derrota esporádica. Pero lo que está asombrando al planeta NBA en estos 25 días que llevamos de competición es un chaval de 21 años, nacido en El Masnou (Barcelona) al que esperaban desde hace dos años en Minnesota, cuando fue número 5 en el Draft del 2009, el Draft que llevó a Griffin a los Clippers o a Tyreke Evans a los Kings de Sacramento.