lunes, 29 de agosto de 2011

Todos contra España



En el Eurobasket con más equipos de la historia, y el de más calidad de la última década, hasta ocho selecciones tienen opciones, más o menos reales, de medalla en el campeonato de Europa que comenzará dentro de dos días en Lituania. El sorteo ha dejado dos cuadros muy descompensados. Por un lado, los grupos A y B (que luego será el E, en la segunda fase) donde están España, Lituania, Turquía en el A, y Alemania, Francia, Serbia e Italia en el B. No es muy arriesgado decir que de ahí saldrán, como mínimo, tres de las cuatro semifinalistas de la competición. Solo Grecia o Rusia, por el otro lado, tienen opciones de colarse entre los cuatro mejores. Lado del cuadro en el que estarán las siempre peligrosas republicas exyugoslavas, y poco más.

Con esta distribución de los grupos del Eurobasket, lo que nos aseguramos los espectadores es una segunda fase (en el grupo E, el de España) de auténtico lujo. Ahí no habrá partido malo o intrascendente. Será una guerra de tres días, en la que cada batalla será crucial para llegar a cuartos y no quedarse así fuera de los juegos de Londres a las primeras de cambio. Contando con que España, Serbia y Lituania deben acceder a cuartos sí o sí, equipazos como Turquía (subcampeón del Mundo), Francia (con seis jugadores que han jugado en la NBA este año), Italia (con el Big Three Gallinari-Belinelli-Bargniani), o Alemania (vuelve Nowitzki, MVP de las finales de la NBA) librarán una lucha terrible por una última plaza a los cuartos. Y por no decir adiós antes de tiempo a Londres.

El tema de los Juegos Olímpicos ha traído cola. La decisión del COI de otorgar plaza como anfitriona a Gran Bretaña ha eliminado de raíz una plaza directa. Así las cosas, a los JJ.OO irán directamente campeón y subcampeón. Mientras que los equipos que queden del tercer al sexto lugar, jugarán un preolímpico terrible en el mes de julio del año que viene. Es decir, hay que llegar a la final para no meterse en líos. Y llegar al Kaunas Arena el día 18 de agosto va a ser realmente complicado.

Nivel, mucho nivel

Hablemos de equipos y de jugadores. Y vamos a empezar por el anfitrión y uno de los pocos candidatos a destronar a España. Llega Lituania a su Eurobasket con una mezcla de veteranía y juventud que da como fruto un bloque absolutamente temible. Y eso que no están ni Siskauskas ni Maciulis. Pero han vuelto Kaukenas, Songaila, Kristov Lavrinovic (su hermano Darius, ex del Madrid, se queda fuera) y sobre todo Jasikevicus. El genial base, a sus 35 años de edad, será el lider espiritual de un bloque que sueña con repetir el oro logrado en el año 2003 (también en su país). Quizá el ex del Barça ya no está en su mejor momento, es más, Kalnietis jugará muchos minutos y de calidad, pero es el líder del equipo sin duda. Y como hemos dicho, vuelven veteranos curtidos en mil batallas, que están ante su última posibilidad de medalla (o penúltima, si van a los JJ.OO). Y a estos veteranos se les une la nueva hornada lituana. Una nueva hornada que ya asombró el año pasado logrando el bronce en el Mundobasket. Para empezar, hay que destacar a Valanciunas. El pívot, drafteado en el número 5 por los Raptors, se ha paseado en el Mundial sub-19 y llega a su primera gran cita con los mayores con ganas de asombrar. También hay que reseñar la figura de Martynas Pocius, flamante fichaje del Madrid, que fue una de las estrellas el año pasado en Turquia. Gran penetrador, buen defensor y buen tirador exterior (aunque debe mejorar en esa faceta), el nuevo jugador blanco será un suplente de lujo de Kaukenas. Y la convocatoria la completan Jasaitis, Petravicius o Javtokas. En resumen, Kemzura debe llevar a los suyos mínimo a semifinales con un país volcado con el combinado nacional.


Serbia llega a Lituania con su estrella Milos Teodosic con ganas de resarcirse de la final perdida en Polonia y consolidarse como mejor base de Europa. Ivkovic ha rodeado al del CSKA de la misma guardia (guardia a secas, porque vieja no se puede decir que sea) con la que lleva ganando y ganando desde que eran críos. Los Keselj, Tepic, Macvan, Bjelica y compañía forman un convenio de virtudes interiores y exteriores que le pueden jugar de tú a tú a cualquiera. Son un equipazo en el que los “mayores” son Krstic y Savanovic (28 años) y que tienen a un maestro como Dusan Ivkovic en el banquillo. Los balcánicos no rascan medalla en un Eurobasket desde hace 10 años (cuando ganaron el oro en Turquía) y eso es demasiado tiempo en uno de los mejores y más productivos viveros del basket europeo. A pesar de la baja a última hora de Velickovic, y de haber firmado una preparación con dudas (balance de 7-4), deben estar en la lucha de igual a igual con España y Lituania por las medallas.

En un escalón intermedio entre estas dos y el resto de aspirantes a medalla está Alemania. La razón tiene nombre y apellidos: Dirk Nowitzki. La presencia del MVP de las finales de la NBA convierte un equipo condenado a no pasar de la primera fase en candidato a medalla. Él solo puede llevar a su equipo a rascar metal (ya lo hizo en 2005) y su sola presencia pone a los alemanes un escalón por encima de equipos como Italia, Rusia, Grecia, Turquía y Francia. De todas maneras, Alemania no es solo Nowitzki. A Lituania acudirá también Chris Kaman (que va porque va Nowitzki) y un grupo de jóvenes que tiene que explotar (sobre todo Benzing) y gente de toda la vida como Hamann que aportará la sobriedad en momentos complicados. Los alemanes buscarán estar, al menos entre los seis primeros, razón principal por la que Nowitzki acude a la llamada de su país. El teutón quiere estar en Londres, ¿alguien que se atreva a impedírselo?

La espesa jungla

Tras estos tres equipos, en un escalón inferior, aunque muy poco inferior, se encuentra un ramillete de selecciones que aspira perfectamente a medalla y que en un buen día pueden amargar la existencia a cualquiera, incluidas las tres mencionadas anteriormente y España. Estas selecciones son Rusia, Grecia, Turquía, Francia e Italia. Los rusos quieren demostrar que el oro de Madrid no fue flor de un día y se han vuelto a juntar los buenos para la causa. Kirilenko será el líder, junto a Khriappa, de un equipo donde los Monya, Bykov, Ponkrashov, o Mozgov harán de guardia pretoriana para que sus estrellas rindan al máximo. Su problema será el cruce, como el de todos los que van por el grupo F, pero Blatt tiene un autentico equipazo aunque le falte la dirección y la magia de J.R Holden, que no ha vuelto a enfundarse la casaca rusa tras amargarle a España su Eurobasket con una canasta para el recuerdo.



Grecia es la otra selección que puede impedir que los cuatro equipos que salgan del grupo E sean los semifinalistas. Dependerá de si ellos o los rusos son primeros, y del nivel de desgaste que acumule el cuarto clasificado del otro lado del cuadro. El conjunto heleno, campeón en 2005, es el equipo que más bajas acumula. Papaloukas y Diamantidis ya llevan varios veranos de ausencia y la lista de bajas se completa con Spanoulis, Schorsianitis, Perperoglu o Tsartsaris. ¿Por qué, aún así, Grecia cuenta? Muy fácil, porque llevan la competición en el ADN, bueno y porque a pesar de las bajas son un gran bloque. En ausencia de todos estos cracks, Bouroussis debe ser el líder del equipo. El nuevo fichaje del AJ Milano será la referencia griega. Junto a él, Calathes debe consolidarse como el gran director de juego que ha mostrado en la Euroliga y Zisis tiene que elevar su capacidad de producción ofensiva. Además cuentan con gente tan experimentada como Fotsis, un NBA como Koufos y la sabia nueva debe aportar. La verdad es que si no fueran griegos estarían más abajo en la previsión. Pero si, el Egeo les vio nacer y solo con eso su presencia en cuartos estará asegurada.

Turquía tiene la mala suerte de que va en la parte del cuadro de todos los favoritos. En la otra parte estaría en cuartos seguro, pero en esta parte, y salvo sorpresa mayúscula, no estarán en la lucha por las posiciones de privilegio. Y eso que van a Lituania con el mismo bloque que fue plata en “su” Mundobasket y de que jugará el prometedor Enes Kanter. El liderazgo de Turkoglu se pondrá a prueba, una vez más, en esta competición. El de los Magic no jugó su mejor torneo con la selección el año pasado, ni a estado a su mejor nivel (el de los Playoff del 2009) en esta temporada en la NBA. De todo esto se querrá resarcir el bueno de Hedo, pero eso puede ser un arma de doble fijo que quite importancia, balones y tiros a gente que debe tenerlos como Ilyasova, Onan o el citado Kanter. Les faltan Okur y Erden pero tienen a Omer Asik, así que centímetros habrá. Talento sobra en los Otomanos, ahora solo falta el mismo compromiso del año pasado y una moral a prueba de bombas para la guerra terrible que será el grupo E. Debería quedarse sin cuartos, pero que nadie subestime a los turcos, o estarán entre los ocho mejores y nadie podrá decirles nada.



Los dos últimos equipos de esta jungla son Francia e Italia. Como Turquía deben pagar el peaje del sorteo. Como a Turquía, nadie debe subestimarles. Francia es la selección que mejor ratio victorias-derrotas tiene en el Eurobasket (9-1) y cuentan con un Tony Parker que está rallando a un nivel sensacional. El de los Spurs ha sido el máximo anotador en 7 de los 10 encuentros de los galos y viene con ganas de sacarse una espina que tiene: no haber ganado nada con Francia. Posiblemente esta no será la ocasión, pero Parker se ha rodeado de un equipazo. Para empezar este año si estará Joakim Noah. El pívot de los Bulls debe tener un papel crucial en el combinado “bleu” una vez que se ha recuperado a tiempo para la cita. Junto a estas dos estrellas hay otros cuatro jugadores con experiencia NBA (Gelabale, Diaw, Batum y Seraphin) y jóvenes como Albicy o De Colo con un talento tremendo. Italia, por su lado, llega a la cita con su Big Three unido por primera vez para una gran cita. Italia no jugaba un campeonato del máximo nivel desde el Eurobasket de España y eso es inadmisible para los transalpinos. El entrenador de moda en Europa, Pianigniani, será el encargado de conjuntar tres talentazos como Belinelli, Gallinari y Bargnani, y hacerles funcionar junto a un equipo que baja un peldaño o dos, el nivel respecto a estos tres cracks. Será interesante ver jugar a Italia, a pesar de que no deben pasar la primera ronda.

El tercer nivel y las “cenicientas”

A un tercer nivel estarán Croacia, Eslovenia, Israel y Montenegro. Los croatas cuentan con el nacionalizado y pretendido por media Europa Dontayne Draper, con la calidad de Bogdanovic y Tomas y con los centímetros de Tomic, Barac o Luka Zoric. Son un equipazo pero al que le falta defensa como el comer. Darán guerra y espectáculo, pero solo gracias al sorteo se les verá en cuartos de final. Eslovenia es un caso similar. Tuvieron su oportunidad de hacer algo grande en Madrid (el día de la remontada histórica de Grecia, perdón, de Papaloukas), pero deben morir en la orilla de los cuartos. Dragic, Lakovic, Smodis, Lorbek y compañía aseguran buen baloncesto, pero no medallas.

Israel y Montenegro cuentan con buenos jugadores (Eliyahu, Blu, Pnini, Halperin, por los hebreos, Cook, Pekovic, Scepanovic los montenegrinos) pero serán poco más que animadores de la competición. Israel parte en el grupo B (eliminada seguro) y Montenegro si pasará a la segunda fase, o debería, pero allí acabarán sus aspiraciones. En todo caso, es la primera participación de los balcánicos como país independiente y deben disfrutarla.

El resto son cenicientas: Polonia, Portugal, Letonia, Finlandia, Bosnia, Bulgaria, Ukrania, Georgia o Bélgica, son fruto de la expansión que ha sufrido este Eurobasket. Aún así hacen que nombres como Teletovic, Kelati, McCalebb, Rowland, Pachulia o Fesenko estén en esta fiesta del baloncesto. Serán 18 días para disfrutar y de los que saldrá, posiblemente, el campéon que más se lo haya tenido que trabajar en la historia. 

viernes, 26 de agosto de 2011

Pau vuelve para defender la corona


Hace dos años que España se proclamó campeona de Europa por primera vez en su historia. Fue en Polonia, superando momentos difíciles y venciendo en la final a la jovencísima Serbia de los Teodosic, Velickovic, Tepic y compañía. Se salvó un inicio horrible (derrota contra los balcánicos, sufrimiento extremo para derrotar a Gran Bretaña), pero se acabó jugando de escándalo en los cruces para deleite del entonces novato Sergio Scariolo.

Han pasado dos años de aquello, fracaso (a medias) en el Mundobasket de Turquía mediante, y en apenas unos días dará inicio en Lituania uno de los Eurobasket con más nivel que se recuerda. La mayoría de las grandes estrellas NBA han acudido a la cita (nadie quiere perderse los Juegos, a los que sólo acudirán directamente campeón y finalista) y, por si fuera poco, en el lado de España se va a formar un grupo para la segunda fase en el que cada victoria va a valer su peso en oro. A priori de ese grupo E saldrán, salvo que lo remedien griegos o rusos, los cuatro semifinalistas del Europeo. El que gane el Eurobasket habrá de haber jugado 11 partidos en apenas 18 días. Imperdible.

Pero dejemos rivales y calendario de lado de momento (habrá post aparte). España acude a la cita con todas sus estrellas posibles, aunque con un equipo que ha sido discutido hasta la saciedad en su estructura y en las decisiones de los descartes. A saber, entre los 12 que debutarán contra Polonia el 31 de agosto, hay tres bases, tres escoltas, un único alero y cinco interiores. Se han quedado fuera Suárez y Rafa Martínez en beneficio de Victor Sada y, porque no decirlo, de Ricky Rubio. Scariolo no quiere quedarse con  un único director de juego como le pasó en Turquía y para ello ha prescindido de un alero como Suárez (mucho más que el triplista en el que Messina le convirtió en el Madrid) y de un escolta, Rafa Martínez, que es una máquina anotadora y bastante buen defensor. A Scariolo se le discute, entre otras cosas, el hecho de que hay tres bases y medio (contando a Llull como base-escolta) por, tan solo un único alero nato como es San Emeterio, y se presupone que el del baskonia no va a jugar demasiado. Tampoco se sabe muy bien cual será el rol de Victor Claver. Scariolo lo quiere de 4 abierto, aunque el capitán de Power Electronics Valencia tampoco tiene muchos números para contar con un amplio número de minutos.

También se le ha criticado a España (yo me sumo a esa crítica) la preparación de “sol y playa” que ha hecho, un verano más, el equipo nacional. Solo un partido fuera de nuestras fronteras (Lituania, derrota) se antoja demasiado poco para saber el nivel real de los nuestros. Quizá se echa de menos que nos apuntemos a torneos como el de Londres o el más reciente de Atenas. Pero claro, vistos los resultados de la última década, tampoco se puede decir que nos haya ido mal con este modelo de preparación.

Virtudes interiores…

Hablemos de todo lo bueno que tiene la selección española. Hay que centrarse en los puntos fuertes de España, que son muchos, y que hacen creer que somos los favoritos absolutos. España es capaz de jugar a 85, 90 puntos con relativa facilidad. A esa anotación quizá solo pueden hacerle sombra Lituania, Serbia y un Nowitzki en un día estelar. Serbia ganó a España el año pasado un partido con guarismos altos, pero fue sin Pau y con un triple que Milos Teodosic aún no sabe como enchufó. A esa producción anotadora se puede llegar a base de correr o en estático. Matando el partido desde el inicio o ganando todos los cuartos de un partido. Se puede hacer también volcando el juego al juego interior o en un día en el que las defensas se cierren sobre Pau y eso lo aprovechen Navarro y Rudy para acribillar al rival de turno desde el perímetro. O piensen el partido que quieran. Casi siempre España debería salir ganando. Y todo porque tenemos 12 hombres que serían titulares en casi cualquier selección.



Para empezar tenemos algo que nadie más tiene: Pau Gasol. El jugador de los Lakers que este año llega con vacaciones de sobra y que debe ser el jugador determinante que siempre es en Europa. No parece haber pívot europeo capaz de parar al de Sant Boi ya que los recursos de Pau son ilimitados. Por supuesto no pretendo descubrir al mayor de los Gasol, cualquiera que lea esto sabe de que es capaz.

Pero no solo de Gasol (Pau) vive España. Sin ir más lejos de Sant Boi, su hermano Marc ha dado ese paso más que le hacía falta para consolidarse entre los mejores ‘5’ de la liga americana, cosa que aprovechará la selección española. Los dos hermanos hacen una pareja terrible para cualquiera cuando jueguen lleguen a 25-30 minutos de juego. Si les defiendes individual te acribillan. Si ayudas sobre uno, el otro te destroza. En resumen: son imparables. Y por si fuera poco, el nacionalizado Ibaka. El congoleño aportará la intimidación defensiva gracias a su increíble salto, y también porque no, una dosis de puntos interesantes en cada choque. Los últimos dos interiores de la rotación son Claver y Felipe Reyes. Uno, Claver, destinado a jugar pocos minutos y con la única misión de abrir el campo. Otro, Felipe, que no vive el mejor momento de su carrera (encima le ha sacudido la terrible noticia del fallecimiento de su padre) pero que tiene un corazón y una garra que son necesarias para todo equipo, y para la selección también.

...y virtudes exteriores

En la zona exterior española manda un hombre: Juan Carlos Navarro. El escolta del Barça es, sin duda, el mejor escolta de la competición. Además llega enchufadísimo y algo liberado de la presión que tuvo en Turquía de ser el líder del equipo, gracias a la vuelta de su “hermano” Pau. A Navarro, en la producción ofensiva, se le debe unir Rudy Fernández, un Rudy que ha vivido un verano algo difícil por su traspaso al Madrid y una inoportuna lesión en el codo en el segundo choque contra Eslovenia. No está haciendo una buena preparación (él mismo lo reconoció en su twitter), pero Rudy será el alero titular. Del mallorquín se dice que le costará parar a los treses altos, pero también sufrirán estos con la velocidad y el tiro de Rudy. Para cuando toque hacer descansar a estos dos cracks estarán Llull y San Emeterio. El del Madrid aportará como siempre su velocidad y su fuerza a la contra y un tiro exterior quizá algo irregular, pero que cuando tiene el día puede acabar con cualquiera. El de Mahon se está consolidando paso a paso en la selección y este año apunta a que será pieza muy importante. De San Emeterio, con decir que es el MVP de la ACB sobra. Hace un poco de todo y sin hacer demasiado ruido. En otra selección jugaría 30 minutos seguro. Pero es que tenemos un equipazo.


Y hay que acabar este repaso a los nuestros con los bases. La posición de la discordia (no por la calidad de los que van, sino por el último descarte). España cuenta con José Manuel Calderón, dos años después (no jugó en Polonia por decisión propia ni en Turquía, esta vez por lesión) y eso es mucho contar. Uno de los mejores, sino el mejor, director de juego de la competición (con permiso de Teodosic, Parker, Jasikevicius…) que aportará al juego español la calma y el saber estar que en muchas fases de juego no tuvimos en Turquía. Calde no es campeón de Europa, y querrá resarcirse de ello en esta cita. Sus suplentes serán Ricky y Sada. Póngalos en el orden que quieran. Razones para ello las hay. Ricky ya es un “veterano” de la selección, a pesar de que cumplirá 21 años en octubre, pero no está en su mejor momento. El que será base de los Timberwolves ha jugado muy por debajo se su nivel en Can Barça esta temporada, pero aún así debe sacar toda la magia que atesora para ayudar a los nuestros. Y el tercer base es el novato Victor Sada. Todo lo contrario que Ricky. Victor viene de hacer, posiblemente, el mejor año de su carrera. Todo gracias a su raza, su imponente físico y a una sobriedad en el juego que le pusieron en la rotación del Barça delante de Ricky en la final de la ACB. Veremos que rol le da Scariolo, pero Sada aporta cosas que ni Ricky ni Calderón tienen y que pueden venir muy bien en partidos comprometidos.

En resumen, España tiene equipo para ser campeona el día 18 de septiembre en el pabellón Kaunas Arena. Tiene el talento y la experiencia. Solo falta que no haya sorpresas ni desgracias por el camino. Desde el día 31 y durante las siguientes tres semanas, ¡toca disfrutar del mejor basket!