domingo, 27 de marzo de 2011

Japón, ese país de civismo

Japón, ese país que el día 11 de marzo se despertó asolado por el tercer terremoto de mayor magnitud de la historia. Un seísmo que ha dejado cifras auténticamente terribles: 10.418 muertos y más de 17.000 desaparecidos, a los que se da por muertos (ambos guarismos a día de hoy); una ciudad, Fukushima, que vive pendiente de una central nuclear que se sujeta con pinzas, amenazando día a día con un desastre nuclear que no se conoce desde Chernobyl.

Japón, ese país que vive oyendo y viendo temblar su tierra día a día. Que vive también escuchando a su primer ministro, Naoto Kan, hablar de transparencia informativa cuando en realidad poco (o nada) dice a sus ciudadanos. Allí nadie reclama más atención internacional. Ellos son un país de tradición milenaria que saben sacarse las castañas del fuego ellos solos. De hecho, hasta la conocida mafia japonesa, la Yakuza, está ayudando a los ciudadanos con agua, comida y mantas.

Ellos pueden ser la cabeza más visible de un país que, ante todo, está dando una lección cívica al mundo entero. Con una moral y una calma que nos hacen pensar que esa vida samurái de las películas no es ciencia ficción. Han soportado colas kilométricas para conseguir combustible. Han visto como se les raciona el alimento y el agua en algunas zonas porque escasea o porque se cree contaminado. Y han dado la mayor lección al mundo en mucho tiempo: 50 voluntarios que trabajan día a día en la central nuclear de Fukushima. Jugándose la vida. Donde en otros sitios todo sería caos y saqueos, aquí es calma y paciencia para salir de la situación. Un ejemplo para el mundo. 

martes, 15 de marzo de 2011

Los periodistas también son trabajadores

Si para ser arquitecto tienes que estudiar arquitectura o para ser ingeniero antes has tenido que estudiar una ingeniería. ¿Por qué puedes ser periodista, o llamarte periodista, sin ser licenciado en periodismo? En eso parece que se ha convertido este mundo del periodismo últimamente. Personas que por salir en la tele o escribir en un blog ya se creen que podrían ser redactores de El País.

Más cosas. Si todos los trabajos tienen sus convenios y sus estatutos, ¿tan complicado es aprobar uno también para el periodismo? Y se ha propuesto, si. Hace ya casi 11 años, en Valladolid, el Foro de Organizaciones de Periodistas aprobó el Estatuto del Periodista Profesional. Un estatuto que el actual Gobierno debería haber, al menos, llevado al congreso para ser debatido.

Pero, ¿para qué? ¿Para qué esos licenciados que trabajan con un horario sin definir y por cuatro duros tengan un horario regulado y un salario decente? ¿Para que las empresas dejen de tener mano de obra semigratuita aprovechando las becas y que la gente “tiene que adquirir experiencia”? Está claro que no interesa, a un cierto colectivo al menos no.

El FOP tampoco pedía ninguna condición extraordinaria. Solo lo que corresponde. Que los periodistas sean profesionales acreditados por un ente público para que no cualquier persona pueda ir diciendo por ahí que es periodista. Derechos y obligaciones. Vamos lo mismo que cualquier trabajador. Que no vaya de periodista por la vida nadie al que le pregunten quién es Richard Kapuscinsky y no sepa responder. Por ejemplo. 

miércoles, 9 de marzo de 2011

La vida sin Messina

La pasada semana se conoció la dimisión de Ettore Messina como entrenador del Real Madrid. Después de un año y medio al frente del conjunto blanco, el técnico transalpino dejó su cargo. Y lo hizo en un momento en el que su decisión causó más sorpresa que otra cosa. El Madrid ya tenía una seña de identidad: partidos a pocos puntos con una defensa muy sólida y sin fisuras en momentos clave. Solo le faltaba un killer (como tenía a Ginobili en Bolonia, Siskauskas en Moscú, Nicola en Treviso…). Pero la base ya la había forjado. Después de aguantar un año y medio de críticas, el italiano veía como su trabajo daba frutos. Pero lo ha dejado sin lograr el gran objetivo para el que se le contrató: devolver al Real Madrid el cetro europeo.


Pero el cuatro veces vencedor de la Euroliga ha saltado del barco en el mejor momento de los blancos en mucho tiempo. Y es que Messina ha dejado al Madrid segundo en liga, en cuartos de final de Euroliga (con amplias posibilidades de estar en la primera Final Four desde hace más de 15 años) y, lo más importante, el Madrid ya sabía competirle al Barça. Que no es mala cosa, ya que las palizas azulgranas de los últimos años empezaban a escocer mucho. Messina había encontrado la manera, la vía de ganar a los de Pascual. Frenando el eléctrico contragolpe de los blaugranas. Proponiéndoles partidos a pocos puntos, posesiones eternas, castigando su defensa interior. Así, el conjunto blanco ganó el año pasado en Euroliga (eso sí, solo un partido) y estuvo cerca de hacerlo en la final de Copa de este año.

“Respeto”

Un entrenador que ha ganado absolutamente todo lo ganable. Ocho ligas, nueve copas y cuatro Euroligas entre Italia y Rusia. En Bolonia, en Treviso y en Moscú. Un entrenador que ha llevado a su selección, a la que dirigió cuatro años, a una plata en el Eurobasket del año 1997. En definitiva, Messina no tiene que demostrarle nada a nadie. Y esa es una de las razones por las que se va. El ya tiene el respeto de todo el panorama europeo. Y eso es lo que quiso dejar claro el día de su despedida. "He dejado un trabajo, un año y medio de contrato y la posibilidad de jugar una nueva 'Final Four' de Euroliga, la décima. Lo único que puede venir de todo esto, espero, que sea respeto. No estoy por encima de nada. Dejarlo no es normal, pero no soy un héroe. He hecho un gesto del que me sentía obligado por el bien y el futuro del Real Madrid". Esas son las palabras (algunas de las muchas que ha pronunciado), de Ettore Messina. Queda bastante claro.



Dejando aparte los motivos que le han llevado a dejar la disciplina blanca, los que él ha dicho y los que se han dicho, (¿los jugadores le han hecho la cama?), lo que está claro es que Messina no ha sido feliz en Madrid. No ha estado bien con la prensa, a la que ha acusado de “falsos amigos” en referencia a algunos periodistas de la capital. Tampoco ha acabado contento con el hacer del club (cita como ejemplos de gestión Vitoria, con Querejeta, o Siena, con Minucci). Y ni siquiera es seguro que su relación con los pesos pesados de la plantilla (Reyes, Llull, Sergio Rodríguez, Garbajosa) haya sido la óptima. Sea como fuere para un entrenador tan acostumbrado a ganar, irse por la puerta de atrás del club más laureado de Europa no es buena señal. Será una muesca en el revólver de Messina.

Futuro muy incierto

¿Y ahora qué? De momento, y hasta final de temporada, se hará cargo del banquillo blanco Emanuelle Molin. Es decir, el segundo de Messina. Un Molin, cuyo estilo es “el mismo que el de Ettore”, con lo que parece que el proyecto, al menos hasta junio, seguirá su curso. La duda llegará en junio. Servidor apuntaba que este bloque con un tirador puro necesitaba muy pocos cambios más. Pero eso era en este bloque. En el que mandaba Messina. Veremos a ver qué pasa cuando un entrenador nuevo llegue a la casa blanca. Hay piezas que parecen intocables (Suárez, Mirotic, Llull, Prigioni, Tomic, Fischer, ¿Felipe?) por mucho que algunos de ellos hayan sembrado dudas. Pero otras muchas que lo parecían ahora pueden bailar. Es el caso de jugadores veteranos como Tucker. Otros muy irregulares como Sergio Rodríguez. Y otros de aportación nula como Begic, Velickovic y Vidal. Jugadores (sobre todo Sergio y Tucker), que a Messina le valían, en los que tenía Fe ciega, pero que a un entrenador nuevo podrían no valerle. Será cuando la máxima de “cada maestrillo tiene su librillo” cobre su máximo valor. El Madrid lleva dos años intentando pescar peces gordos en el mercado y viendo como esos se iban a otros equipos (Ricky Rubio) o como no se atrevían a dar el paso (Siskauskas, Nocioni). Eso habrá que cambiarlo. Desde este blog ya pedía a gritos a Jaycee Carroll y ahora me atrevería a pedir también a Caner-Medley. Ese todoterreno que lleva dos años maravillando al vecino de Magariños. Pero eso será trabajo de verano.



El caso es que Messina se va sin ningún título, pero con una sensación de que el proyecto a largo plazo era muy viable. El balance, este año, es de 18-5 de liga y el 5-1 en el TOP-16 de Euroliga. Y además, el italiano había conseguido hacer de la Caja Mágica una fortaleza casi inexpugnable (la derrota contra Siena no debería contar, si bien es cierto que por Madrid no han pasado los grandes). Buenos números para un segundo año de un proyecto. Un proyecto que ahora ha cambiado de capitán en el momento clave (cuartos de Euroliga, Playoff, ¿Final Four?).

La conclusión es que por mucho que Messina crea que hace bien, sea Molin el que siga el año que viene o si llega un entrenador nuevo, el caso es que el Madrid sale perdiendo. Porque se volverá a empezar de cero cuando ya había muchos mimbres para volver a colocar a este equipo donde debe estar. Pero, si el nuevo mister acaba con este proyecto, nadie debe olvidar a Messina. Porque el italiano, por mucho que haya abandonado en un momento clave, es un entrenador como la copa de un pino que, con lo que tenía, sentó las bases de un futuro en un equipo que lleva años navegando a la deriva.