lunes, 14 de febrero de 2011

Se ha perdido una Copa, se ha ganado un proyecto

El Real Madrid perdió ayer la final de la Copa del Rey frente al Barça. Y perdió como lo ha hecho en 10 de los últimos 11 enfrentamientos contra el conjunto blaugrana. Pero esta vez fue diferente. Esta vez no hubo la sensación generalizada de inferioridad e impotencia sobre el cuadro de Xavi Pascual. Las cosas como son: el Madrid hubiera ganado ayer a cualquier otro equipo europeo. Pero el Barça no es cualquier equipo, es un super equipo. Y con mayúsculas.

Porque ningún club del mundo prescinde de Pete Mickeal (MVP de la Copa hace dos años) sin notarlo ni un ápice. Lo normal sería notarlo muchísimo. Porque Joan Creus se saca de la manga un “temporero” que resulta que en dos meses es MVP de una competición tan exigente como la Copa del Rey. También todo equipo debería notar que dos jugadores de la categoría de Navarro y Ricky Rubio valoren negativo en una final de Copa. El Barça también se sobrepuso a ello. Ahí emergió Víctor Sada. Sus números fueron de escándalo (7 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias, 3 recuperaciones) y su presencia decisiva durante todo el choque, tanto que casi se agradeció el esguince de Ricky Rubio. Sada lleva ya mucho tiempo a gran nivel y, de seguir así podría llamar a las puertas de la selección en un futuro no demasiado lejano.



Pero a pesar de este elogio al Barça, merecido por otro lado, estas líneas están pensadas para analizar al Real Madrid de Ettore Messina. El técnico transalpino parece que va encontrando su equipo, su manera de jugar, y tiene, más o menos, los jugadores para ello. Un Real Madrid que ha refrendado este fin de semana lo que se venía mascullando en este 2011 (primera derrota ayer en este nuevo año). Un Real Madrid que frente a tres de los mejores ocho equipos de la ACB ha cedido una media de 66 puntos por encuentro. En cuatro días. Un 100% de concentración. Estilo Messina.

Un Real Madrid en el que muchos jugadores se sienten importantes (algunos demasiado, luego matizaré esto) y eso hace que no haya más de dos o tres jugadores por encuentro que deban cargarse de minutos para ganar, y ganar a buenos rivales. En esta Copa ha aparecido Suárez como el chico para absolutamente todo (anota, tira triples, rebotea, recupera balones, defiende), no es casualidad el logo plateado de la ACB que luce el de Aranjuez. A lo mejor solo se le puede echar en cara el liderazgo que mostraba en el Ramiro. Pero es joven, tiene tiempo; Tomic ha vuelto al nivel ofensivo por el que se le fichó y además aportando buenas cosas en defensa; Sergio Rodríguez ha maravillado y revolucionado partidos como la semifinal frente al Power Electronics Valencia (en la que fue decisivo a pesar de perder siete balones). Pero no solo estos. También Tucker, Fischer o Prigioni han tenido gran parte de culpa de la gran actuación del Madrid en este fin de semana. Y no hay que olvidarse del jovencísimo Nikola Mirotic. Un Mirotic que debe dominar el panorama europeo hasta que no pueda resistir los cantos de sirena de la NBA, que le llegarán. El montenegrino con pasaporte español no solo es un talento ofensivo innegable que lo mismo postea que se tira triples decisivos (lo hizo en Siena, lo ha hecho en la Copa), si no que también aporta trabajo defensivo e intimidación en el equipo que más tapona de toda la ACB. Y lo mejor, que con 20 años, no tiene miedo a sentirse importante. El futuro es suyo.


Y quién se nos ha quedado en el tintero. Dos hombres que no atraviesan su mejor momento y que llevan una temporada regular por no decir mala. Hablo de Felipe Reyes y Sergi Llull. El primero ha sufrido lesiones que han lastrado su juego y eso con 30 años no es tan fácil de recuperar. Su 0 de valoración en una final lo dice todo. Pero Felipe Reyes volverá. Es un luchador, un ganador, y ese tipo de jugadores siempre vuelven. Más preocupante es lo de Sergi Llull. El “aeroplano de Mahón” está tan sobrado de físico como precipitado en sus decisiones. Con la asimilación de su puesto natural, el de escolta, Llull se está jugando acciones que no le corresponden. Y lo peor es que lo hace sin ningún tipo de éxito. Aún es joven y tiene aspectos del juego que madurar, pero no debe asumir responsabilidades cuando no le toca. Tiene tiempo pero psicológicamente puede estancarse si fracasa en el papel de “jugador franquicia” que parece que se le dio tras la marcha de Louis Bullock. Es cierto que alguna vez sus milagros han salvado al Madrid. Pero Llull está lejos de ser el “killer” que el Madrid necesita. Eso sí, su actitud y sus ganas son innegables, además de su aportación defensiva. Por eso sigue siendo importante en este Madrid.

Dicho esto, queda mirar al futuro. Se ha visto que con una plantilla inferior en calidad (cuesta encontrar a alguien del Madrid superior en un hombre a hombre con el Barça) el Madrid está realmente cerca de su eterno rival. Y no hay que olvidar a Baskonia (¡bendita afición!), ni a Power Electronics Valencia (gran copa, equipazo), pero si todo va por el camino que debiera, madridistas y blaugranas deberían disputarse también el título liguero. Sinceramente a mí se me viene a la cabeza el nombre de Jaycee Carroll como parte de la solución de los problemas del Madrid. Un anotador compulsivo (máximo anotador de la ACB el año pasado y lo que va de este, 30 puntos al Madrid en cuartos de Copa) al que no le quema la bola en momentos decisivos y que suele tomar buenas decisiones. No soy muy partidario de que Madrid y Barça “roben” los cracks a los equipos más humildes (esta lista es larguísima: Suárez, Tucker, Perovic, Mickeal, NDong, Ingles, Ricky…), pero si el Madrid quiere aspirar a algo más necesita a alguien así. Porque en Europa, y en la ACB, la falta de alguien decisivo en los momentos de la verdad se nota muchísimo. Y ahí es donde los grandes no fallan. No le veo muchas más lagunas al conjunto blanco. Con Prigioni y Sergio a este nivel el puesto de base está bien cerrado (al menos a corto plazo). El otro fichaje sí que podría ser, quizás, un “3” que de descanso a Suárez (esperando eternamente a Nole Velickovic). Porque lo que queda, el roster interior, está más que sellado con tres jóvenes (Mirza Begic, Mirotic y Tomic) y dos veteranos como Felipe y Fischer. En definitiva, el Madrid ya tiene proyecto, solo queda apuntalarlo para volver a ser de una vez un equipo grande en España y en Europa.  

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