domingo, 6 de febrero de 2011

De Ben Alí a Hu Hintao, pasando por Hosni Mubarak

El mundo árabe está cambiando. Y lo está haciendo de manera progresiva. Despacito y con buena letra. De momento, los logros para el inicio de una etapa democrática se reducen a Túnez y, en menor medida, a Egipto. Los tunecinos consiguieron echar del poder a su presidente, Zine el Abidine Ben Ali, después de 24 años de mandato. Un mandato manchado de corrupción y miedo. Un primer gran cambio.

Con la incertidumbre de qué pasará ahora en Túnez, donde las posibilidades pasan desde una democracia occidental hasta un gobierno islamista, estalló la revuelta en Egipto. Aquí la situación se está alargando más. Con el mismo pretexto que en Túnez, echar al presidente, los egipcios le están mostrando al mundo que no quieren seguir siendo gobernados por Hosni Mubarak. 30 años en el poder son demasiados.

De Túnez a la plaza Tahrir, el mundo islámico está viendo como las nuevas generaciones exigen el cambio. Otros países como Yemen, Argelia y Jordania empiezan a ver a sus gentes en la calle. Pero se habla del mundo islámico y se obvia a un país que se ha querido resguardar, con una pequeña maniobra. Se trata del gigante asiático por excelencia, China. Su presidente, Hu Hintao, prohibió la palabra Egipto en la red de Internet local. Por si acaso.

¿Tiene China miedo? No parece que haya peligro real de una manifestación masiva en China. Pero el recuerdo de Tiananmen, con más de 2.000 muertos según la Cruz Roja del país, está demasiado reciente como para olvidarlo. La atención mundial está centrada en el norte de África. Normal, hablar de China son palabras mayores. 

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