domingo, 23 de enero de 2011

El inicio del comienzo

¡Cuánto puede cambiar la vida en cuarenta años! Desde 1966 hasta el día de hoy muchas cosas han cambiado en el mundo. Han pasado cosas tan sobradamente trascendentales en nuestra historia como la muerte de Franco y la instauración de la democracia, o la caída del muro de Berlín. Y hasta la selección española de fútbol sabe lo que es ganar un mundial, lo que nadie se creía hace apenas un lustro.

Pero hay cosas que no cambian. Que fueron de una manera y siguen siendo iguales. Hablo de la relación España-Estados Unidos. Estos días se cumplen 41 años de uno de los sucesos más controvertidos en la historia de España. Dos bombarderos B-52 americanos chocaron y cuatro armas químicas cayeron sobre Palomares (Almería). Lejos de pedir explicaciones, aquí se entonó el “aquí no ha pasado nada”.

Se puede recordar a Fraga bañándose gustosamente en las playas almerienses y, aunque EE.UU retiraría sus armas nucleares del suelo español, los americanos seguían presentes en las bases españolas como fruto del pacto de 1953, renovado diez años más tarde. Es decir, concesiones totalmente controladas por el gobierno de los Estados Unidos (entonces en manos de Lyndon B. Johnson, sucesor del malogrado Kennedy).

Vamos que la vida no es tan distinta de cómo lo era hace 40 años. Antes de ayer era Palomares, ayer era Irak y hoy lo son las revelaciones de Wikileaks sobre como Estados Unidos intercede en como el asesinato de José Couso. Para nunca olvidar Palomares, hay que acabar con una frase de la que un día fue su alcaldesa, Antonia Flores: “Las muertes de los americanos se investigaban inmediatamente. Las nuestras, no.”

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